• David Otero(Stradivarius)

SUCESOS PARANORMALES



MI FANTASMA Y YO


El dolor hizo que me encogiese sobre mí mismo.

Pasaron varios minutos y el dolor era cada vez más agudo, más penetrante.

Cuando fui consciente de lo que ocurría era demasiado tarde.

Me vi desde una posición cenital imposible, estaba tirado al lado de la cama sobre la gran alfombra de ramas verdes y glicinias azules.

Vinieron mi mujer y mis hijos llamándome a gritos.

Cuando llegó la ambulancia, el médico solo pudo certificar mi muerte. La causa: infarto agudo de miocardio. El cuarto y al que no sobreviví.

Me fui, o hice que mi espíritu apareciese en otro lado, no quería ver el sepelio ni nada de mi propio funeral ¿para qué?, me dije.

La playa en la que me encontré estaba totalmente vacía de gente, lógico, era de noche e invierno. Las olas batían fuertes contra las rocas y se llevaban toneladas de arena que luego volvía con la siguiente embestida.

Una noche desapacible y fría. Lo de fría lo supuse, yo, en mi nueva condición de fantasma no sentía absolutamente nada, el clima me era indiferente.

Allí estuve por un tiempo que ya no podía medir; el cambio había sido abrupto y no lograba acostumbrarme a mi nueva situación.

Traté de ponerme en contacto con mis familiares fallecidos, nadie acudió a mi llamada. Estaba solo, completamente solo y desorientado.

Volví entonces a la que había sido mi casa, pero una fuerza invisible me impedía entrar en ella.

Desesperado traté de buscar consuelo en la tierra que tanto había amado, me paseé por los pinares, por las vides y los campos sembrados. Mi espíritu se fue calmando poco a poco, seguía desorientado pero tranquilo.

Un sol cegador apareció entonces deslumbrándome primero un ojo y después el otro. Una fuerte sacudida y otra y otra más… Abrí los ojos y lo entendí de golpe.

No había muerto, no era un fantasma, todavía no. El médico había mirado con su pequeña linterna mis pupilas, después mandó cargar el desfibrilador y lo aplicó varias veces sobre mi pecho, el corazón volvió a latir y yo a vivir.

Cuando, ya repuesto, conté a mi familia lo que había visto, empezaron a llamarme fantasma, y así siguen.


DOA

Valladolid noviembre 2021


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