• David Otero(Stradivarius)

DIALOGO DE PERROS

Personajes:

Febo: Samoyedo blanco

Olaf: Cruce de sabueso de montaña y sabueso eslovaco, negro

Pandemius: Cruce de perdiguero y dogo argentino, marrón

Figurantes:

Cuatro perros callejeros

Un lacero de la perrera municipal

Un bebé humano (Muñeco de silicona con sonido)


TRAGICOMEDIA EN TRES ACTOS

I


(Amanece)En un callejón lleno de cubos de basura Febo está comiendo algo del suelo, Olaf sentado a unos metros le observa.


Olaf: (Carraspea) ¡Vaya, colega! Parece que tienes un hambre canina (risotada) y mucha para comerte esa porquería.

Febo: (Levanta la cabeza y se vuelve sobresaltado) Disculpa, no te había visto ¿quieres compartir conmigo esta porquería o acaso tú, saco de pulgas, comes algo mejor?

Olaf: (Se pone a cuatro patas y avanza hacia Febo) Vaya con el señorito, tiene humos. Pues, perro con pedigrí, yo seré un perro callejero, pero justo por eso sé dónde comer buenas raciones de pollo y hamburguesas. Tú perrito faldero estarás acostumbrado a comer delicatessen ¿Qué pasó, tu amo te abandonó en una gasolinera y tienes que comer basura?

Febo: (Se gira completamente y queda parado frente a Olaf) Mi amo está muerto, imbécil, y me he visto de la noche a la mañana en la calle y solo, llevo cinco días sin probar bocado, y sí, comía cada día dos veces: patés, pienso, galletas y algún dulce.

Olaf: Vale, vale, colega, no te sulfures, se nota que no eres de este barrio, aquí solo vivimos perros callejeros. Mil leches, nos llaman. Yo nací en la calle y en la puta calle sigo buscándome la vida y huyendo del hombre del lazo.

Febo: Hombre del lazo, ¿quién es ese, tu dueño?

Olaf: (Soltando una gran carcajada) No, coño, no, el hombre del lazo es el de la perrera municipal. Si te atrapa te encierran en una jaula y a los tres días, si nadie ha querido adoptarte, te sacrifican, te dan matarile. Vamos, que te matan si o si, ¿quién va a querer adoptar a un mil leches como yo? Tú podrías tener más suerte, tienes buen pelaje, tan blanquito y con esos modales de señoritingo…

Febo: Ni de broma, a mí no me adoptaría ya nadie, tengo más de ocho años humanos, y estos solo adoptan cachorros, no perros mayores.

¿Y dices que viene mucho por aquí, el hombre ese del lazo?

Olaf: Por aquí y por toda la ciudad, tienes suerte de que todavía no te haya cogido.

A mi colega Pandemius, un perro con muy malas pulgas, lo cogieron una vez, pero logró escapar. Nos contó cosas terribles de esas perreras municipales.

Febo: ¿Tienes nombre o solo tengo que llamarte perro?

Olaf: En el barrio me conocen como Olaf, así me llaman todos. Tú seguro que tienes un pomposo nombre con apellidos y todo.

Febo: A mí me puso Febo mi amo el marqués, Apolo en la mitología griega, pero claro, tú ignorante chucho no tienes ni idea de lo que te hablo.

Olaf: (Molesto)Oye, no vengas dándotelas de listo conmigo, serás muy aristócrata y relamido, pero esas chorradas de poco te van a servir aquí en la calle. Ya puedes ir espabilando o no pasarás muchos días libre, capullo.


(Suena un silbato, es el señor del lazo que los ha visto y va a por ellos)

Olaf: Si antes lo digo… ¡Vamos, corre coño, si no quieres verte con el lazo al cuello!

(Los dos perros salen corriendo, saltan una pequeña valla y desaparecen de escena).


II

(En un parque infantil los perros se esconden dentro de un gran tubo de plástico, hay un tobogán y columpios)


Pandemius: ¡Alto, alto, no empujéis, coño, ¡qué aquí no cabemos más!

Y encima te traes a esta maricona contigo. Olaf ¿quién es el señorito?

Olaf: Se llama Febo, y es un can tan callejero como nosotros, solo que acaba de enterarse. Es buen tipo, un poco remilgado pero legal.

Febo: (Molesto) Si estorbo me voy…

Pandemius: Tú mismo, si quieres terminar en la perrera por nosotros no te cortes, pimpollo.

Olaf: (En tono conciliador) Venga, callaros antes de que el hombre del lazo nos oiga. Tú Febo, no hagas caso, Pandemius tiene malas pulgas, pero es un buen colega mío.

(Pasado un buen rato en silencio comienzan a salir del tubo, en total lo hacen seis perros, todos de distintas razas y mezclas)

Olaf: Bueno, ahora que pasó el peligro vamos a papear, el miedo me ha dado hambre. Conozco la trasera de un Burger donde siempre hay buena comida.

(Todos los perros siguen a Olaf, Febo va a su lado)

Un perro callejero: Mirarlos, Olaf y Febo, la parejita de

novios (Carcajadas)

Febo: (Se gira y se enfrenta al perro que acaba de hablar)

Tú gilipollas, qué coño has dicho… (Enseña los dientes gruñe y se pone en posición de ataque)

Perro callejero: El señorito ofendidito quiere pelea (Gruñe y enseña los dientes)

Pandemius: Vamos, vamos, haya paz, y tú, bocazas cierra esas fauces o te las vas a ver conmigo.

(A regañadientes el perro callejero retrocede y todos siguen caminando)

Olaf: (Al oído de Febo) Pandemius es un perro de respeto, todos saben que enfrentarse a él es recibir una soberana paliza o incluso la muerte; es de una raza de presa que cuando te coge no suelta así lo estén matando. Mucho cuidado con él, colega, si no llegas a venir conmigo estabas muerto.

Febo: Gracias por la advertencia, pero te aseguro que yo también soy muy cabezón, cuando pillo cacho no suelto por nada, pero es lo cierto que nunca me he peleado con nadie.

(Los perros salen de escena)


III

(Sol y nubes) Los perros han llegado a la trasera del Burger dónde hay montones de bolsas negras de basura. Se acercan en tropel, Olaf y Febo detrás observan como Pandemius va poniendo orden a la jauría.


Pandemius: ¡Vamos, vamos, orden, coño!

(Los perros se separan, Pandemius se acerca a una bolsa y la abre a dentelladas)

Aquí tenéis para saciar vuestro siempre voraz apetito, y tranquilos que hay para todos.

(Olaf, Febo y Pandemius se retiran un poco y observan como van comiendo el resto de los perros)

Olaf: Para nosotros tengo algo especial, dejemos que estos desgraciados se harten de comer basura.

(Olaf se sube a lomos de Pandemius y retira con los dientes la tapa de un gran cubo de aluminio. Luego tira de una bolsa y la lanza al suelo, después da un brinco y salta)

Olaf: ¿Qué os había dicho?, esto si es comida de la buena.

(Se oyen unos leves gemidos, un llanto débil. Los tres perros se apartan de la bolsa, se miran unos a otros. Febo se acerca y con los colmillos abre la bolsa. Dentro un bebé humano recién nacido, está completamente desnudo)

Febo: ¡Por Dios, Olaf, ¡no pretenderás que comamos eso!

Pandemius: Creo que tenemos que salir por patas de aquí, esto no me gusta nada de nada.

Olaf: Todavía está vivo, tenemos que protegerlo del frío.

(Febo y Olaf se tumban uno a la derecha y otro a la izquierda del bebé. El pelo de Febo, el samoyedo es largo, cubre con su cuerpo al bebé, Olaf le lame la cara, el recién nacido deja de lloriquear)

Pandemius: (Dirigiéndose a los perros que siguen comiendo y peleándose entre ellos por un trozo de muslo de pollo)

¡Vosotros, chuchos famélicos, salir cagando leches de aquí, voy a buscar al hombre del lazo!

(Pandemius dirigiéndose a Olaf y Febo)

Pandemius: Creo que esto nos viene grande. Voy a salir a buscar al hombre del lazo, le haré correr hasta aquí, él sabrá qué hacer en esta situación.

Febo: Magnífica idea. Date prisa, no queremos que esta criatura se muera de una hipotermia.

(Pandemius sale corriendo, los tres perros salen tras él y se dispersan)

(Se oye el silbato del hombre de la perrera, aparecen Pandemius y él corriendo)

Hombre del lazo: Malditos canes, jeje, ya os tengo donde os quería.

(Pandemius se ha colocado detrás de Olaf y Febo y se sienta)

Hombre del lazo: ¡Demonios, que coño tenéis ahí! (Se acerca con cara de sorpresa y se para delante del bebé, Olaf y Febo. Se saca la chaqueta y se agacha. Coge al recién nacido en brazos y lo envuelve en su chaqueta, se pone de pie)

Hombre del lazo: Si no lo veo no lo creo, estos chuchos han salvado la vida de esta pobre criaturita.

(Dirigiéndose a los perros) Os habéis ganado mi respeto, amigos, a partir de hoy tendréis toda la libertad que yo pretendía quitaros, nunca más os perseguiré ¡Sois libres!


(El hombre del lazo se da la vuelta y sale de escena, le siguen Olaf, Febo y Pandemius

Mientras avanzan suena la canción final de “La vida de Brian” de los Monty Python “Busca el lado bueno de la vida”. Los perros y el hombre del lazo caminan haciendo una divertida coreografía al son de la música)


Cae el telón.


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